Un estudio de ODECU revela cómo contratos eléctricos previos a 2015 afectan los costos de la energía en Chile, impidiendo que los hogares accedan a tarifas más bajas y estables. Durante los últimos dos años, las grandes empresas del rubro han registrado ingresos extraordinarios, superando los 2.300 millones de dólares anuales. Este escenario evidencia una desigualdad estructural: mientras los grandes consumidores, como la industria minera, han renegociado sus contratos para beneficiarse de la caída en los costos de las energías renovables, los hogares y pequeñas empresas siguen atados a un marco contractual obsoleto.
Santiago. 2/2025. Un estudio reciente de la Organización de Consumidores y Usuarios de Chile (ODECU), reveló un factor clave detrás que suma al sostenido incremento en las tarifas eléctricas: los contratos firmados antes de 2015 -y que aún se encuentran vigentes- están indexados al precio de combustibles fósiles, por lo que no sólo experimentan variaciones asociadas al incremento de estos combustibles sino que además están impidiendo que los consumidores regulados accedan a los beneficios de una matriz energética más limpia y económica.
Estas estructuras contractuales, diseñadas en un contexto económico y tecnológico ya superado, hoy representan una carga para los hogares chilenos.
Entre junio de 2024 y enero de 2025, los consumidores residenciales experimentarán un alza promedio de 14.600 pesos en sus cuentas mensuales de electricidad, alcanzando un total de 38.000 pesos para un hogar que consume 180 kWh al mes. Este aumento que pone en jaque los presupuestos familiares, además de responder a correcciones resultado de postergaciones de precio durante la pandemia, están directamente relacionados con la vigencia de estos contratos antiguos que trasladan a los consumidores la volatilidad de los precios internacionales de combustibles como el petróleo y el carbón.
Aunque inicialmente se justificaron para garantizar estabilidad en el suministro eléctrico, hoy resultan un anacronismo que beneficia principalmente a las grandes generadoras.
Fuente: El Siglo
Noticia completa